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Parker, Bonnie Elizabeth / Barrow, Clyde Chestnut.
Bonnie & Clyde.
Bonnie: 1 de octubre de 1910 / Clyde: 24 de marzo de 1909.
Bonnie: Rowena (Texas) / Clyde: Ellis County (Texas).
Ambos de familias pobres.
Bonnie: Primarios / Clyde: Ninguno.
Bonnie: Escritora / Clyde: Ninguno.
Bonnie: Camarera / Clyde: Pequeños delitos.
Atraco / Robo / Asesinato / Tenencia ilícita de armas.
Banda organizada de atracadores.
No se les cogió con vida.
A pesar de las leyendas, Bonnie jamás participó en un tiroteo.
La historia de los célebres Bonnie y Clyde es foco de controversias irresueltas y, quizá, irresolubles. Se trata de una de esos casos en los que la versión oficial, la extraoficial, el mito y la realidad se funden y confunden a tal punto que nada es lo que parece y se hace imposible profundizar en aspectos relevantes de las circunstancias que rodearon a los protagonistas. Se ha dicho a menudo que Bonnie y Clyde vivían un tórrido romance, cosa que no está ni mucho menos clara. También se ha insistido en que Bonnie era ninfómana y Clyde homosexual, lo cual tampoco ha podido demostrarse más allá de la mera especulación. Se ha dicho, incluso, que Bonnie era una fanática de las armas y del peligro con clara tendencia al gatillo fácil, pero todos los testimonios de quienes la conocieron personalmente –miembros de la banda incluidos- desmienten este punto de vista. Asimismo, se ha insistido en que Clyde era un asesino nato, un terrible criminal loco por las armas, ávido de sangre, pero tampoco esto parece responder a las evidencias que se tienen por más que Warren Beatty quiera dar esta impresión en la celebérrima película de Arthur Penn. Lo cierto es que Clyde Barrow, al parecer, siempre arrastró graves problemas de conciencia a causa de las personas a las que mató y sólo disparaba cuando no había otra salida.
Bonnie Parker, siendo la segunda de tres hermanos, e hija de un albañil que falleció cuando ella tenía cuatro años, no tuvo una infancia opulenta. Al contrario, su madre, Emma, teniendo que salir a flote con tres críos, se vio obligada a trasladarse a Dallas donde hubo de trabajar en lo que fuera para facilitar la simple subsistencia de una familia que vivía en condiciones de grave miseria. Probablemente, estas condiciones de precariedad dificultaron el desarrollo físico de Bonnie, que no llegó en la edad adulta a medir más de 1,50 metros ni a pesar más de 41 kilos. En cualquier caso, fue una niña guapa que asistió regularmente a la escuela y destacó pronto por su talento literario, llegando incluso a ganar algún que otro concurso. Esto, durante la adolescencia, sirvió para que varios políticos locales se fijasen en ella de cara a que elaborase sus discursos… Parecía que la menuda, inteligente y guapa Bonnie Parker tendría un prometedor futuro, pero todo vino a truncarse con un matrimonio inconveniente en la misma medida que, al parecer, la jovencita sólo tenía ojos para los perdedores y los trápalas. Con sólo dieciséis años, contrajo matrimonio con Roy Thornton, un tipo complejo, algo violento y siempre metido en líos. El enlace fue poco venturoso en la medida que en 1929, sólo tres años después, quedó roto. Interesa destacar que Thornton pasaría luego una buena temporada en prisión y que Bonnie no sólo no llegó a divorciarse de él sino que, además, llevó en el dedo hasta el mismo día de su muerte el anillo de boda.
Clyde Barrow tampoco tuvo una infancia feliz. Era el quinto de los siete –o tal vez ocho- hermanos de una familia extremadamente pobre. También esto afectó a su desarrollo, de modo que terminaría por convertirse en un hombre pequeño y delgado. En contra de lo ocurrido con Bonnie, Clyde, influido por sus hermanos mayores, siempre tuvo un temperamento irreflexivo y colérico que le llevó a experimentar sus primeros problemas con la ley ya en la adolescencia, mediada la década de 1920. El hecho es que se negó reiteradamente a tener un trabajo honesto al punto de cortarse dos dedos del pie derecho para no tener que trabajar. En consecuencia, y asociado a sus hermanos, se vio envuelto en infinidad de delitos de poca monta –atracos menores, robo de coches, etc.- entre 1927 y 1929. Dado que pronto destacó entre ellos por su decisión y fiereza, Clyde Barrow se hizo con el control de la banda y empezó a apuntar hacia metas mayores iniciando una prolífica carrera como asaltante de bancos. Esta es, probablemente, la única verdad de la vida de Clyde: había sido pobre durante tantos años que sólo quería fama y fortuna, y estaba dispuesto a todo para conseguir ambas cosas.
Pese a la infinitud de leyendas que existen acerca de cómo trabaron contacto Bonnie y Clyde, sólo hay una versión más o menos documentada que se nos ofrece como plausible. Al parecer, se conocieron en enero de 1930 cuando coincidieron en la casa de unos amigos comunes. Bonnie, que entonces trabajaba como camarera, había acompañado al hogar a su amiga –que se había roto un brazo- y quiso la casualidad que allí se encontraran ambas mujeres con la inesperada visita de Clyde. En estos días, la joven Bonnie, que había visto su carrera como escritora truncada, vivía momentos difíciles y encontró en Clyde Barrow comprensión, lealtad y compañía, de modo que pronto trabaron una intensa e incondicional amistad. Tal para cual. A ella parecía atraerle el arrojo y el desprecio de las convenciones sociales que rezumaba él. A él, le atraía la inteligencia y la dulzura de ella. De este modo, inseparables, Bonnie echó a correr tras Clyde en una loca aventura que sólo podía tener un final.
Entre 1932 y 1934, Bonnie y Clyde –a quien se unió un amigo de la chica, Raymond Hamilton- se limitaron a pequeñas fechorías para conseguir dinero fácil, la mayor parte de las veces incruentas pues Clyde Barrow –contra la opinión generalizada- no era amigo de disparar si existía una salida más fácil. Así, operando desde Dallas, iban y venían al hogar tras sus correrías. El terceto quedó en dúo cuando Hamilton fue detenido en Michigan. Parece que la cercanía de Bonnie estabilizaba emocionalmente a Clyde proporcionándole cierto autocontrol, pues los problemas comenzaron a crecer cuando ella fue detenida y encarcelada en Kaufman en 1932. Durante este periodo, Clyde se asoció a un chaval llamado William Daniel Jones para asesinar al dueño de una tienda durante un atraco y nada menos que al sheriff C. G. Maxwell, quien intentaba darles caza cuando ambos regresaban de una juerga. Las cosas se ponían serias.
La salida de la cárcel de Bonnie –en 1933- coincidió con la de uno de los hermanos de Clyde, Buck Barrow. De tal modo la banda queda recompuesta cuando todos se reunen en Joplin, Missouri: Bonnie, Clyde, Jones, Buck y Blanche (su esposa). Es de este periodo que proceden las célebres fotos de la banda de los Barrow posando con sus armas frente al Ford V8 de Clyde. Durante este breve periodo de tiempo no hicieron gran cosa aparte de planear nuevos golpes, pues un vecino, escamado con el grupo, denunció su presencia a las autoridades. La policía puso en marcha una redada –dirigida por el sargento G. B. Kahler- que no resultó exitosa pues los delincuentes se abrieron camino a sangre y fuego. Durante sorpresiva refriega, que les obligó a abandonar el lugar prácticamente con lo puesto, murieron dos policías y cayó herido William Jones. La proverbial pericia al volante de Clyde –reconocido como un gran conductor- facilitó la huída e impidió que se diera con ellos en los días siguientes.
Cuando, previo registro, se encontró la cámara en el interior de la casa, la policía difundió las famosas fotografías de los criminales armados por todo el Estado, por lo que a partir de este momento Bonnie y Clyde se vieron obligados a ocultar su identidad con abrigos y sombreros. Estaba hecho. Ya eran famosos, pero no ricos. De hecho, no tardó en extenderse la imagen glamurosa, casi épica, de la banda y empezaron a difundirse buena parte de las leyendas que luego han acompañado su historia… Pero al parecer la realidad era bastante más prosaica y el ambiente entre sus componentes no era bueno en absoluto, tal y como describió posteriormente Blanche. El problema, básicamente, residía en la mala planificación. Pese a la gran cantidad de asaltos y riesgos que corrían los componentes del grupo, lo cierto es que no se conseguía un gran golpe que les permitiera salir de la circulación al menos durante una temporada larga hasta que las cosas se calmasen. La banda de los Barrow estaba siempre en el candelero y, en poco tiempo, se había convertido en enemigo público número uno y objetivo principal de la policía de varios estados. Mala cosa.
A finales de junio de 1933, durante una de sus maratonianas jornadas al volante, Clyde se duerme y el coche cae por un barranco. Hubo un incendio que provocó a Bonnie severas quemaduras en una pierna pero todos salieron con vida del accidente. Pese a que continúan los atracos, en un arrebato de cordura que facilite la recuperación de la mujer, el cuarteto se instala en un complejo de cabañas de Platte City, Missouri. El dueño de las instalaciones, Neal Houser, sospecha de sus nuevos inquilinos cuando Blanche le paga por adelantado el alquiler de una cabañas de ladrillo con dólares de plata, algo muy poco usual entre la deprimida clase media de la época. Comienzan entonces los rumores que se convierten en una realidad cuando el farmacéutico de la pequeña ciudad denuncia al sheriff Holt Coffey a la propia Blanche, quien compró atropina en su farmacia para tratar las quemaduras de Bonnie.
Coffey pone en marcha una operación a gran escala alertando a las autoridades de Oklahoma, Texas y Arkansas –a fin de evitar una fuga del grupo a otro Estado- y solicitando refuerzos a Kansas City. Los agentes recién llegados, comandados por el capitán Baxter, preparan el golpe contra la banda de los Barrow. No saldría bien. El joven Jones, durante una de sus visitas a la ciudad, advirtió demasiada presencia policial, por lo que el grupo estaba sobreaviso, esperando atrincherado en una habitación y armado hasta los dientes. Se produjo entonces un intenso tiroteo que se saldó con una herida en la cabeza de Buck y la ceguera temporal de Blanche a causa del impacto de varios fragmentos de cristal, pero lograron huir.
El 24 de julio, acorralada, la banda de los Barrow se instala en un parque atracciones abandonado en las afueras de Dexter, Iowa. No permanecen allí más que un día, pero un granjero encuentra restos de una fogata y vendajes ensangrentados, lo cual pone en conocimiento del sheriff local. Se produce entonces una nueva movilización policial, el consiguiente acoso, y un nuevo tiroteo. Buck Barrow recibe un nuevo impacto de bala en espalda que cinco días después le provocaría la muerte, al complicarse con una neumonía, en el hospital King Daughters de Iowa. Blanche, herida otra vez, también es detenida. Bonnie, Clyde y Jones logran escapar de la celada. El joven del trío, no obstante, comprende que no hay futuro al lado de la pareja y –tras otro tiroteo ocurrido el 22 de noviembre- decide seguir por su cuenta. Poco después, sería detenido en Houston. Jones fue condenado a cadena perpetua pues hizo un trato con las autoridades, y eludió la silla eléctrica a cambio de una confesión completa.
Necesitando recomponer la banda, en enero de 1934, Bonnie y Clyde vigilan la Eastham Texas State Prison, cárcel que el último conocía bien pues había estado internado en ella. Tratan de liberar al viejo amigo Hamilton, cosa que logran tras atacar a los guardias durante un traslado. Con ello, cinco prisioneros –Raymond Hamilton entre ellos- logran fugarse. El trío, poco después, recoge a otro delincuente, Henry Methvin, y la banda queda rehecha. La espectacular fuga ocupó titulares de prensa durante semanas y supuso un rosario de graves críticas para el sistema penitenciario tejano que, por supuesto, no fueron muy bien recibidas. A partir de este momento, la detención de la banda de los Barrow era ya más que una mera cuestión policial; se trataba de un asunto político de primero orden. Se encarga, pues, de dirigir la caza a un cazarrecompensas retirado, antiguo capitan de los Rangers de Texas, de gran experiencia y eficacia; el legendario Frank A. Hamer.
Por supuesto, Bonnie y Clyde ignorantes de lo que se cocía en los despachos, siguieron adelante con su carrera desesperada de atracos y tiroteos. A medida que pasaban las semanas, y a causa del hostigamiento constante, la cantidad y calidad de la violencia del grupo aumenta. Si antes lo normal era disparar cuando no quedaba otro remedio, ahora lo normal va ser abrir fuego sin mediar palabra. Ocurre, además, que Methvin es un tipo muy violento y de gatillo fácil cuyo concurso solo viene a empeorar las cosas. Es interesante destacar que, aún a pesar de que los hechos históricos parecen demostrar que la mayor parte de los asesinatos perpetrados por la banda durante este tramo final son obra de Clyde Barrow y Henry Methvin –este último se atribuyó ante un jurado la mayor parte de ellos-, la leyenda popular a atribuido a Bonnie Parker algunas víctimas. Sin embargo, lo cierto es que nunca ha podido demostrarse que participase activamente en tiroteo alguno.
Hamer, el cazador, supo no obstante anticiparse a los movimientos de la banda. Localizó a la familia de Henry Methvin –que vivía en Bienville Parish, Louisiana- y supo que, en caso de separación, Clyde había designado el hogar familiar de Methvin como punto de reencuentro. Sucedía que el trío había decidido separarse por unos días en Shreveport. Al tanto de estos movimientos, Hamer preparó una celada en la autopista 154, entre Gibsland y Sailes. En complicidad con el padre de Henry Methvin, quien se desplazó hasta el punto de encuentro en su propio camión y retuvo el Ford V8 robado de Bonnie y Clyde para indicarles que debían seguir una ruta alternativa, la trampa se cerró. Confiados, siguieron el consejo.
De este modo, la carrera de Bonnie y Clyde llegó a su final a las 9:15 horas del 23 de mayo de 1934, cuando fueron tiroteados salvajemente en una carretera solitaria próxima a Bienville Parish. Las razones por las que los seis agentes –cuatro de la policía de Texas y dos de la de Louisiana-, todos bajo las órdenes directas del capitán Hamer optaron por preparar la sangrienta emboscada en lugar de tratar de detener a los delincuentes, todavía hoy son un completo misterio y motivo de controversia jurídica e histórica. Se sabe que nadie ordenó a los fugitivos que se detuvieran o depusieran su actitud. Simplemente se abrió fuego. El Ford V8 fue completamente acribillado con pistolas, repetidoras y rifles automáticos al punto de que el forense pudo contar sobre los cuerpos de Bonnie Parker y Clyde Barrow más de 130 impactos de bala. Se sabe que Clyde murió prácticamente en el acto, pero el testimonio de los agentes indica que Bonnie gritó durante los interminables segundos que la lluvia de plomo estuvo taladrando la carrocería del coche.
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