Gunnes, Belle [de soltera, Belle Poulsdatter].
La Bella de Indiana.
1859.
Lago Selbe [Trondheim / Noruega].
Hija de un albañil.
Elementales.
Ninguno.
Granjera.
Asesina en serie.
Seducía hombres para hacerse con sus propiedades. Luego los asesinaba.
Nunca fue detenida. Oficialmente, falleció en un incendio.
Su cadáver nunca fue identificado. Quizá sobrevivió.
El caso de Belle Poulsdatter es interesante por sus circunstancias socio-históricas. No era normal en aquel tiempo que una mujer tuviera arrestos como para desarrollar una carrera criminal tan amplia y salvaje pero, al mismo tiempo, el prejuicio de esta supuesta debilidad del sexo femenino en el crimen fue lo que permitió a Belle Gunnes asesinar a un elevado número de personas sin despertar la más mínima de las sospechas.
Belle, siguiendo el ejemplo de una hermana, emigró en 1883 a los Estados Unidos. Allí se casó a poco de llegar con otro emigrante de origen noruego, Mads Sorenson. Belle era una amante de los niños, pero al parecer Sorenson era esteril y ello la llevó a adoptar a tres niñas. Lo interesante es que 1900, justamente el mismo día en el que cumplían las dos sustanciosas pólizas de seguro de vida que tenía su marido, el hombre tuvo un misterioso accidente cardiaco. Y ella cobró el dinero.
Enriquecida, adquirió una granja en Laporte [Indiana] a la que se trasladó para contraer matrimonio en 1902 con otro noruego, Peter Gunnes. Tan sólo un año depués, el hombre sufrió un trágico "accidente" con un trinchador de carne que reportó a su señora otros 4.000 dólares. Además tuvo un cuarto hijo, póstumo, del fallecido. Viuda por dos veces y con cuatro hijos a su cargo, la rica Belle despertaba la compasión de la comunidad que siempre la tuvo por una mujer piadosa y trabajadora.
Sin embargo, la codicia y las facilidades con las que se podían obtener buenas sumas de dinero por un medio tan poco convencional, indujeron a Belle a continuar adelante. Comenzó entonces a solicitar trabajadores para su granja y posibles maridos a través de anuncios en los periódicos. Parece ser que la Bella era un gran seductora -y tampoco era fácil conseguir esposa por aquellos pagos-, de suerte que solía enredar con facilidad a los hombres en sus argucias. Inducía a estos trabajadores y pretendientes a vender sus propiedades para que se trasladasen a su granja con el dinero. Allí tendrían un cálido hogar esperándoles. A continuación los asesinaba, desmembraba y enterraba. Cuando era preguntada por la razón de que todos aquellos sujetos durasen tan poco en su compañía, ella adoptaba actitud inocente y argumentaba que simplemente decidían dejar el empleo y retornar a sus hogares. Alguno de ellos, como sucedió con un tipo llamado Anderson, sospechó a tiempo que en aquella granja se cocía algo siniestro y logró marcharse a tiempo.
Fue Ray Lamphere, uno de los empleados de la señora Gunnes, quien destapó la caja de los truenos de la manera más absurda. Amaba a Belle a tal punto que no podía evitar los celos que le producían todos aquellos hombres entrando y saliendo sin parar de la granja, por lo que llegó a adoptar actitudes agresivas. La mujer le despidió, pero él juró venganza. Y sucedió algo extravagante que ha alimentado la leyenda acerca del final de la asesina: el 27 de abril de 1908 Belle aseguró a su abogado, mientras arreglaba su testamento, que temía la posibilidad de que Lamphere incendiase su granja.
Dicho y hecho, a la mañana siguiente el capataz, Maxson, se encontró con la granja ardiendo hasta los cimientos. Una vez apagado el incendio se descubrieron entre los restos el cadáver de una mujer decapitada -cuya cabeza nunca apareció- y tres niños [el cuarto, su hijastra Jennie, se suponía internada en un colegio]. Se identificó a los niños como los retoños de Belle, pero el cadáver de la mujer nunca fue identificado positivamente. Más todavía, los cuatro cuerpos tenían restos de estricnina. Un asunto muy complejo.
Cuando el hermano de uno de los trabajadores de Belle desparecidos quiso averiguar más, se destapó el terror. Aparecieron enterrados en las inmediaciones de la granja restos de doce cadáveres, incluído el de Jeannie. Al mismo tiempo, muchos fueron los que atestiguaron haber visto en alguna ocasión a la "difunta" señora Gunnes, pero jamás se le pudo echar el guante si es que era realmente ella.
El principal sospechoso del incendio, Ray Lamphere, fue juzgado y encontrado culpable. Un año después, en prisión, se reconocío como cómplice de Belle en su truculento negocio y habló de una cifra de 42 asesinatos. El relato de los crímenes alcanzó en la prensa estadounidense una difusión extraordinaria.