Landrú es conducido a juicio.

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Los hechos:

Landrú, Henri Désiré.
Moderno Barbazúl / Barbazúl de París / Barbazúl Francés.
12 de agosto de 1869.
París [Francia].
De cuna respetable, pero escasos posibles.
Tras cursar la escuela elemental, fue aprendiz en un estudio de arquitectura.
Ninguno.
Robo / Estafa.
Estafa / Asesinato probado de diez mujeres y un jóven [hijo de su primera víctima].
Seducía a mujeres solitarias a las que asesinaba para apropiarse sus bienes.
Guillotina. Se hizo efectiva el día 25 de febrero de 1922.
Era vegetariano, abstemio y no fumaba.

A pesar de su prominente calvicie y escualido aspecto, Landrú era todo un Casanova que seducía con sus maneras elegantes y educadas a mujeres solteronas o viudas de posición acomodada, siendo de su predilección las víctimas solitarias, sin familia o que mantenían escaso contacto con sus parientes. Las seleccionaba sirviéndose de identidades falsas, a través de anuncios en la prensa mediante los cuales solicitaba esposa. Le sirvió de no poca ayuda para sus fines el hecho de encontrarse Francia inmersa en la Primera Guerra Mundial [1914-1919] y ser los hombres en edad casamentera una especie bastante escasa. Tras enredar a las mujeres en sus mentiras y asegurarse de ser el beneficiario de sus seguros de vida, las asesinaba.

Sorprendentemente, la motivación de Landrú para poner en práctica esta macabra estrategia económica fue la de sacar adelante a su auténtica familia. Había contraído matrimonio a los veinte años -lo cual le abocó a cometer sus primeros delitos por los que pasó algún tiempo en la cárcel- y tenía cuatro hijos como fruto de esa unión. Su esposa y sus retoños no le preguntaron jamás -ni tan siquiera lo sospecharon- de qué modo se ganaba la vida el cabeza de la familia, a pesar del nivel de vida creciente en el que se vieron envueltos en aquellos momentos de especial carestía.

Henri hacía desaparecer los cadáveres de sus víctimas desmembrándolos y cremándolos en la caldera de la calefacción de las diversas propiedades que fue alquilando, como si de viviendas de soltero se tratara. La última de estas propiedades fue un chalet en Gambais [conocido como L'Ermitage]. En estas propiedades era donde hacía creer a las inocentes mujeres que se establecería su tierno hogar familiar tras las núpcias.

El curriculum macabro de Barbazúl, pues su longilínea barba era negra como el azabache, concluyó cuando erró al seleccionar a su última víctima, la señora Segret. Esta mujer sí poseía una familia quisquillosa que quiso averiguar el paredero de la pariente desaparecida. La policía relacionó el caso con los de las anteriores desapariciones y terminó por llamar a la puerta del chalet de Landrú. Este era un gran aficionado a la jardinería y dedicaba sus horas libres a cultivar el excelente vergel que rodeaba la propiedad. Fue detenido al instante como principal sospechoso de las misteriosas desapariciones.

Frío, meticuloso y calculador, Henri defendió en todo momento su inocencia, jamás confesó los crímenes [pese a las tediosas sesiones de interrogatorios a las que fue sometido], ni expresó arrepentimiento alguno por ellos durante los dos años que pasó en prisión hasta que fuera juzgado y ejecutado. Ningún resto de las personas a las que asesinó fue encontrado jamás.


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